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martes, 10 de abril de 2012

Edgar Degas




Pocos artistas muestran las contradicciones de su tiempo de la misma manera que Degas, participó en las exposiciones impresionistas y criticó los principios básicos de este movimiento, se inspiró en los maestros del pasado y sus escenas rebosan modernidad, defendía la línea sobre el color y se destapará como uno de los mejores coloristas del momento en algunas obras. Además odiaba los honores oficiales y deseaba triunfar en el Salón.

Hilaire Germaine Edgar Degas nace nace en París el 19 de julio de 1834. Su familia paterna era de origen franco-italiano, y se dedicaba a la Banca, mientras la de su madre estaba vinculada con el negocio del algodón en Nueva Orleans. Su padre, Auguste, deseaba que su hijo cursara estudios de Derecho, a pesar de haber demostrado su talento como dibujante en los años del Lycée. Durante un corto período de tiempo accedió a los deseos paternos, matriculándose en Derecho, pero pronto se cansó, abandonó el hogar familiar y se instaló en un estudio. 

En 1853 se matricula en el taller de Louis Lamotte, pintor de temas históricos y discípulo de Ingres. Durante dos años copió, bajo la atenta mirada de su maestro, un buen número de obras del Louvre, preparándose para el concurso de la Escuela de Bellas Artes, donde obtener la pensión que lo llevaría a Italia, como soñaban todos los jóvenes pintores de aquel momento. 




En 1855 ingresa finalmente a la Escuela de Bellas Artes, aunque la abandonó pocos meses después para realizar un viaje por su cuenta a Italia, regresando después de 3 años. En Italia se dedicó a copiar las grandes obras de los maestros del Renacimiento y las esculturas clásicas que poco a poco afloraban a la superficie, gracias a las excavaciones arqueológicas. Los frescos de Rafael y Miguel Ángel en la Capilla Sixtina serán las principales atracciones para el joven pintor. En Roma se rodeará de los artistas franceses que estudiaban becados por el Estado. Su relación será muy intensa con Gustave Moreau, pintor que también tenía sus propios recursos para vivir en la Ciudad Eterna. Junto a Moreau sentirá enorme atracción por Giotto, Mantegna o Botticelli, así como por Tiziano, Veronés o Tintoretto, mientras que el predominio del color en la escuela veneciana lo llevará a interesarse por Delacroix, el maestro del Romanticismo francés. También en Italia se iniciará por el arte del grabado, encontrando un inestimable punto de referencia en Rembrandt y los pintores holandeses del Barroco.

En los meses finales de 1859 Degas regresó a París. Su padre considera que se debe ganar la vida realizando retratos, temática en la que ha demostrado sobradas dotes. Sin embargo, Degas desea obtener el mayor triunfo posible en el panorama artístico parisino, y ello pasaba por el Salón de París, iniciando una serie de obras con temáticas históricas que tenían gran éxito en dicho certamen. En ellas se aprecia una marcada influencia de Delacroix e Ingres, junto a Mantegna y Piero della Francesca. En 1862 realiza su primera escena en la que se refleja la vida moderna. Se trata de Antes de la Salida, en la que inicia su tratamiento del hipódromo y carrera de caballos.  


Ese año se relacionó, por primera vez con Manet, a quien encontró en el Louvre, cuando estaba copiando un cuadro de Velázquez para realizar un aguafuerte. Manet pondría al joven artista en contacto con el Realismo, aunque Degas se resistiera en un principio a asumir la filosofía del movimiento. También será Manet quien le presente a James M. Whistler, artista interesado especialmente en el color como estimulante del espectador. Quizás ese contacto permitiera a Degas conocer en profundidad los grabados japoneses, tan de moda en aquellas fechas entre los artistas modernos. Otra de las interesantes influencias para estos pintores será la fotografía que se empezaba a desarrollar con éxito en aquellos años. Degas incorporará estas dos novedades en sus obras al interesarse desde el primer momento por cuestiones de perspectiva. Los retratos serán la temática favorita del pintor durante la década de los sesenta. En 1868 se integra en las tertulias del Café Guerbois, liderado por Manet, iniciándose una estrecha amistad entre ambos pintores. Allí también se relacionaría con Claude Monet, alfred Sisley y Paul Cézanne, aunque no sintiera ningun atracción por su pintura al aire libre.




Al igual que los demás pintores de su generación, Degas sufrió las consecuencias de la guerra Franco-Pruusiana en 1870. Formó parte de la Guardia Nacional y participó en la defensa de París ante las tropas prusianas. Después se retiró al campo, para alejarse de los sucesos de la Comuna. Es en este momento cuando comienza a deteriorarse su visión. Al año siguiente viaja a Londres, en donde vende varios cuadros al marchante Durand-Ruel. Al regresar a París pintará la Clase de danza, mostrándose en plena madurez. La idea de crear una exposición independiente al Salón oficial empezó a cuajar entre los artistas a partir de 1873. El propio Degas ya había planteado a sus amigos la realización de un Salón del Realismo. La primera exposición del grupo se celebró en 1874. Participaron Monet, Renoir, Morisot, Cézanne, Degas y Sisley entre otros.

El fallecimiento de su padre, en 1874 reveló la mala situación económica por la que atravesaba la familia, existiendo un buen número de deudas. Esto provocó que Degas tuviese que vender sus cuadros para poder vivir, algo que hasta entonces no había hecho. Esta crisis financiera se prolongaría hasta 1880. Sus máximas obsesiones en la década de los setenta serían las escenas de ballet y los grabados. Pocos artistas han dado una visión tan completa de las entrañas de la danza como Degas. Pasaba largas horas observando los extenuantes ensayos de las jóvenes, sintiéndose especialmente atraído por ese mundo. La fama de Degas empezó a crecer en la década de los setenta, vendiendo un buen número de cuadros con cierta facilidad. Sin embargo, las tensiones entre los miembros del grupo impresionista y Degas eran cada vez mayores. Gracias a Camille Pissarro las críticas fueron suavizadas y la unión de los integrantes del movimiento parecía asegurada.

Sin embargo, Degas se fue convirtiendo en un personaje solitario dejando de exponer con otros artistas, e incluso no exhibiendo sus obras al público. A partir de ese momento surge el aspecto legendario de su vida, mostrándolo como un hombre amargo, de mal carácter, misógeno y arrogante. La depresión lo acompañó en algunos momentos, mientras que las enfermedades serán continuas durante mucho tiempo, siendo considerado por algunos contemporáneos como un hipocondríaco, especialmente por su problema visual. Una de las técnicas preferidas del artista será el pastel, perfeccionándolo durante años mediante la superposición de diferentes capas. El colorido será cada vez más sugerente, resultando obras de especial delicadeza como El Barreño o En la sombrerería. Algunos de los colores conseguidos por Degas inspirarían a Paul Gaugin y Henri Matisse.

Otra faceta destacada de su arte es la escultura, realizando numerosas estatuas de caballos, bailarinas o bañistas desnudas, llegando a ser considerado por Renoir el mejor escultor moderno, por delante incluso que Rodin. El carácter del artista se hace cada vez más agrio con el paso del tiempo, mostrando de manera abierta sus prejuicios sociales. Los cambios producidos al iniciarse el siglo XXlo convierten en un hombre ultraconservador y tradicionalista. Desde 1900 el artista redujo su producción, renunciando a trabajar a partir de 1912. En estos últimos años destaca su faceta de coleccionista, adquiriendo una importante cantidad de cuadros, llegando a cambiarlas por sus propias obras. En su colección estaban representados los más diversos maestros: desde Ingres hasta Cézanne, pasando por Delacroix, Gaugin, Van Gogh y de su alumna Mary Cassat. Sus últimos meses los pasó postrado en la cama, falleciendo el 27 de septiembre de 1917, en París.















viernes, 16 de diciembre de 2011

Museo d'Orsay, París:

MUSEO D'ORSAY, PARÍS






Situado en el corazón de París a lo largo del Sena, y frente al Jardín de las Tullerías, el Musée d'Orsay se ha instalado en la antigua estación d'Orsay, un edificio construido para la Exposición Universal de 1900. De esta manera, el edificio es la primera "obra" de las colecciones del Museo, que presenta el arte de las últimas décadas trnscurridas entre 1848 y 1914.

La calle de Lille traza el eje principal del antiguo Jardín de la Reine Marguerithe de Valois, esposa repudiada de Enrique IV. A su muerte, en 1615, la poseción fue vendida por lotes, se construyeron palacetes particulares en el barrio, mientras que, a la orilla del río, el puerto llamado la Grenoullière recibía los trenes de madera traídos por armadía sobre el Sena. La construcción del muelle d'Orsay comenzó en 1708,  a partir del Pont Royal y fue terminada bajo el Imperio. La vocación aristocrática del lugar se impuso definitivamente a finales del siglo XVIII, con la construcción del Hôtel de Salm (actualmente el Palacio de la Legión de Honor), entre 1782 y 1788.

En el siglo XIX el lugar de la futura Estación d'Orsay estaba ocupado por dos construcciones: la Caserna de la Caballería y el Palacio de Orsay, construido entre 1810 y 1830 por Charles Bonnard. Después de haberse destinado al Ministerio de Asuntos Exteriores, fue afectado al Tribunal de Cuentas y al Consejo de Estado. En la época de la Comuna, en 1875, el barrio entero fue incendiado.

En vísperas de la Exposición Universal de 1900, el Estado cedió los terrenos a la compañía de ferrocarriles de Orléans, que proyectaba construir en el lugar del Palacio una estación de término más céntrica. La tarea fue encomendada a Victor Laloux. Tras dos años de construcción, el 14 de julio de 1900 se inauguró la estación y el hotel para la Exposición Universal. De 1900 a 1920 la Estación de Orsay desempeñó el papel de cabeza de línea suroeste de Francia. Pero a partir de 1939, la estación dejaría de comunicar con los alrededores, sus andenes eran demasiado cortos debido a la electrificación progresiva de los trenes.




La estación fue utilizada como centro de expedición de los paquetes postales para los prisioneros durante la guerra,  luego como centro de acogida de los prisioneros en el momento de la liberación. Sirvió asimismo como escenografía para varias películas, entre ella, El Proceso, de Kafka.

En 1973, la Dirección de Museos de Francia concibió el proyecto de establecer un museo en la estación de ferrocarril de Orsay que amenazaba ruina y en la que se hablaba de construir un hotel. La decisión se vio impulsada por el resurgimiento de un interés por el siglo XIX, siendo inscrita la estación en el inventario suplementario de Monumentos Históricos el 8 de marzo de 1973. Sin embargo, la decisión oficial de construir el museo no llegó hasta el consejo de ministros el 20 de octubre de 1977, al parecer, presentada por iniciativa del mismo presidente.

Lo cierto es que, al ser un edificio que respondía a la arquitectura de hierro, favoecía en parte la adaptación a los planteamientos museísticos de la actualidad. Se vaciará toda la estructura de la gran nave central para arbitrar una secuencia expositivade un período artístico que posibilitara una lectura, mientras que se emplearán espacios anexos para albergar otros servicios.

Las obras de acondicionamiento de la estación a museo se llevaron a cabo entre los años 1981 y 1986, haciéndose cargo de la remodelación exterior el estudio ACT-Architecture y de la adaptación interior un equipo a cargo de la arquitecta Gae Aulenti. La inauguración oficial se produjo el 1. de diciembre de 1986, por el Presidente de la República François Mitterand, abriendo sus puertas al público el 9 de diciembre de aquel año.




Las tres plantas en las que se divide el edificio albergan una excepcional colección de arte del siglo XIX y XX, procedente de diversas instituciones museísticas, ordenada de forma cronológica, y que cuenta con obras impagables de grandes autores de la Historia del Arte como Delacroix, Degas, Millet, Manet, Monet, Renoir, Pissarro, Latour, Cézanne, Van Gogh, Gaugin, Seurat o Derain, entre muchos otros ejemplos compuestos por proyectos arquitectónicos, objetos decorativos, dibujos y fotografías.

En 2009 se ha emprendido un remozamiento del museo que plantea dar diferentes colores a las paredes de las salas y reorganiza muchas de ellas. Aprovechando la situación y para recaudar fondos, el museo está prestando importantes grupos de obras para su exhibición fuera de Francia. Una de dichas selecciones, con importantes obras impresionistas ha llegado a Madrid en enero del 2010.

La colección alberga pintura realista, impresionista y posimpresionista, esculturas, artes decorativas, fotografía, cine y arquitectura, obras, todas ellas al fondo del Museo del Louvre, cuyas salas exhiben el arte anterior hasta el romanticismo.

Escultura: Incluye obras de Rude, Pradier, Bayre, Clesigner, Delaplache, Guillaume, Degas, Meunier, Bourdelle, David d'Angère, Práult, Daumier, Gaugin, entre muchos otros artistas

Arquitectura: Incluye obras y maquetas de Charles Garniery Richard Peduzzi.

Artes Decorativas: Destacan las salas con obras de los movimientos Art Nouveau y Arts &Crafts.

Fotografía: Incluye obras de Nadar, Regnault, Emerson, Le Gray, Shaw, Baldus, Lewis Carrol e instantáneas de Degas , Rivière, Zola o Bonnard.




lunes, 12 de diciembre de 2011

Pierre Auguste Renoir

PIERRE AUGUSTE RENOIR






Si Monet es asociado con el culto a la luz, Renoir ejemplifica a través de su pintura la alegría de vivir, transmitiendo siempre una sensación de optimismo y de amor al género humano, a pesar de su acerto: Se muy bien que es difícil hacer comprender que una pintura puede ser muy grande, y al mismo tiempo, alegre. 

Hoy en día se quiere explicar todo. Pero si se pudiera explicar un cuadro, no sería una obra de arte. ¿Debo decirle a usted que cualidades constituyen a mi juicio el verdadero arte?Debe ser indescriptible e inimitable...La obra de arte debe cautivar al observador, envolverle, arrastrarle. En ella comunica el artista su pasión, es la corriente que emite y por la que incluye al observador en ella. Yo pongo ante mí el objeto tal y como yo lo quiero. Entonces empiezo y pinto como un niño. Me gustaría que el rojo sonara como el tañido de una campana. Si no lo consigo la primera vez tomo más rojo y otros colores, hasta que lo tengo. No soy más listo. No tengo más reglas ni métodos. Cualquiera puede probar el material que uso o verme mientras pinto, se dará cuenta que no tengo secretos.  Estas frases resumen de manera contundente la filosofía de Renoir, uno de los grandes maestros del impresionismo, que con sus obras ha cautivado a una legión de admiradores en todos los museos y colecciones donde se puedan contemplar.

Pierre Auguste Renoir nació el 25 de febrero de 1841 en la localidad francesa de Limoges. Su padre era sastre y deseaba ampliar su fortuna por lo que decidió trasladarse con toda su familia a París, en 1845, esperando aumentar su capital, cosa que no ocurrió. El pequeño Pierre acude a las clases de los Hermanos de las Escuelas Cristianas cuando tiene siete años, iniciándose en la lectura y la escritura. Será en estos momentos cuando empiece su admiración por el dibujo, llenando de apuntes todos sus cuadernos. También sobresale en el canto, lo que provocará que el maestro de la capilla de Saint-Eustache se convierta en su profesor de solfeo, ingresando el pequeño en el coro de la iglesia, a sus nueve años de edad. 

Léonard Renoir prefiere que Pierre se encamine hacia el dibujo, ya que así podrá dedicarse a la decoración de porcelanas, una actividad tradicional en Limoges. En 1854 Pierre ingresa como aprendiz en el obrador de los Lévy, pintores de porcelanas. Pronto destacará en la decoración floral y se le encargará la ejecución del retrato de María Antonieta en las tazas de café. Por las noches asiste a un curso en la Escuela de Dibujo y Arte Decorativo, dirigido por el escultor Calouette. Se entusuasma tanto con la pintura, que en lugar de comer al mediodía acude al Louvre para copiar y dibujar a los grandes maestros: Tiziano, Tintoretto, Fragonard, Boucher, Vélazquez, Rubens...Esta admiración por los grandes pintores que lo precedieron se mantendrá toda la vida y será una referencia constante en buena parte de sus obras. Renoir decoraba las porcelanas diez veces más rápido que sus compañeros, por lo que consiguió amasar una pequeña fortuna que le servirá de ayuda cuando en 1854 la empresa Lévy vaya a la quiebra. 




A sus 17 años de edad no duda en ayudar a su hermano mayor en pintar abanicos, coloreando escudos o pintando telas de iglesia para los misioneros de Ultramar, llegando a recibir el encargo de decorar un café en la Rue Dauphine. Poco a poco va ganándose la vida gracias a los ahorros y dinero que percibe, interesándose cada vez más por la pintura. Sus visitas al Louvre son cada vez más frecuentes, finalmente decide ingresar a la Escuela de Bellas Artes, superando el examen de ingreso, y, finalmente el 1 de abril, se inscribe en las clases impartidas por Charles Gleyle y Emile Signol. En estos momentos conoce a Fantine-Latour, con el que visita el Louvre. 

La rigidez académica no entusiasma al joven Renoir, por lo que no duda en matricularse en el estudio privado de Gleyle, estudiando el desnudo del natural y sin someterse a la directa presión del maestro, ya que Gleyle dejaba bastante libertad a sus alumnos. Allí conocerá a tres de sus mejores amigos: Claude Monet, Alfred Sisley y Frédéric Bazille. Los cuatro jóvenes congenian estupendamente, y pronto empezaron a ir a trabajar directamente en la naturaleza en plein air, en el bosque de Fontainebleu, de la misma manera que lo hacían los maestros de la Escuela de Barbizon. Incluso cuando Gleyle abandonó las clases a causa de su avanzada edad, en 1864, los cuatro jóvenes artistas continuaron trabajando juntos sin recurrir a ningún maestro directo. 

Renoir, al igual que todos los artistas de su época, deseaba alcanzar pronto el triunfo, por lo que no dudó en enviar al Salon de París ese mismo año: Esmeralda bailando con su cabra, inspirada en la novela (Notre Dame de París) de Victor Hugo. La obra fue admitida, aunque posteriormente el propio Renoir no dudó en destruirla, ya que no estaba satisfecho con el resultado. En estos años centrales de la década de 1860 Renoir no solo admira a los maestros clásicos, sino que también se interesa por los creadores que han roto los esquemas en su siglo: Delacroix y Coubert serán para el joven pintor dos referencias extremadamente importantes.

Las ansias de triunfo en el Salon lo llevaron a enviar obras tanto en 1866 como al año siguiente, pero el jurado las rechazó tajantemente, igual que las enviadas por Manet o Cézanne. Los jóvenes artistas protestan ante la organización y reclaman la organización de un Salon des Refusées, pero no consiguen sus objetivos. Estos nuevos creadores tienen su centro de reunión en el barrio de Batignoles, concretamente en el café Guerbois, donde Manet se erige en su líder, acudiendo a las tertulias escritores y críticos artísticos como Émile Zola, uno de los primeros defensores de las nuevas ideas. Monet y Renoir utilizarán como modelo, en el verano de 1869, un cabaret flotante en la isla de la Grennoullière, tomado directamente del natural, interesándose por el cambio de tonalidades en los objetos según la luz incide  en ellos o por las atmósferas creadas por el aire alrededor de esos objetos. Estaba surgiendo, de esa manera, el impresionismo.




Un cambio de aires en el jurado del Salón de París permitió que en los últimos años de esta década los jóvenes creadores mostraran sus obras en la exposición oficial. En julio de 1870 estalla la guerra Franco-Prusiana y todos los artistas en edad militar son llamados a filas. Renoir fue destinado al 10º Regimiento de Cazadores en Tarbas, donde permaneció hasta el 15 de mayo del año siguiente. Su regreso a París coincide con los días de la Comuna que será cruelmente sofocada por el ejército. Las consecuencias de la derrota de Napoleón III afectarán también al campo del arte, ya que el nuevo jurado del Salón rechazaría sistemáticamente toda innovación, no dudando en criticar, e incluso ridiculizar las obras de los jóvenes creadores. La situación económica de éstos, procedentes en su gran mayoría de familias sin grandes recursos económicos, se hará cada vez más asfixiante, por lo que pronto surgirá la idea de fundar una asociación de artistas encaminada a exponer sus trabajos al margen de las instituciones oficiales. Algunos marchands como Durand-Ruel o Ambroise Volard empezaron a interesarse por las obras de los jóvenes artistas y compraron sus lienzos, aun a riesgo de perder dinero.

La apuesta de los jóvenes artistas era cada vez más fuerte y en diciembre de 1873 fundan la Sociedad Anónima Cooperativa de Artistas Pintores, Escultores y Grabadores. La primera exposición de este grupo se celebró entre el 15 de abril y el 15 de mayo de 1874, exhibiendo sus trabajos un total de 30 artistas, entre los que encontramos a Boudin, Pissarro, Guillaumin, Cézanne, Monet, Gautier, Sisley, Renoir, Morisot y Bracquemont. La muestra se llevó a cabo en las salas cedidas por el fotógrafo Nadar en el Boulevard des Capuchins. Acudieron unos 3500 visitantes que, en su gran mayoría se mofaron de lo allí expuesto. 

Renoir vendió tres de las obras presentadas, pero su mala situación económica lo llevó a convencer a Berthe Morisot y a Monet para que organizaran una subasta públicaen el Hôtel Drouot, en marzo de 1875. Las ventas serán escasas, pero conocerán a Victor Chocquet, admirador de Delacroix, que se convertirá en uno de los más firmes defensores de la nueva pintura. Al año  siguiente realizarán su segunda exposición. Renoir presentó quince cuadros, entre los que se encontraba Desnudo al sol, que fue catalogado por el crítico Albert Wolff como un amasijo de carnes en descomposición. La respuesta del pintor ante tal grave crítica será realizar su obra maestra Le Moulin de la Galette, presentada, junto a otras veinte obras a la tercera muestra muestra impresionista, celebrada en 1877. 

La pintura de Renoir comenzará a conseguir cierto éxito en los años finales de la década de 1870, y muy pronto podrá organizar su propia exposición. No enviará más cuadros a las tres exposiciones impresionistas siguientes, ya que existían desacuerdos de carácter político entre él y algunos de sus camaradas. Gracias a los retratos Renoir consigue una estabilidad económica que le permite realizar un viaje a Argelia, en marzo de 1881 y a Italia, en invierno de ese mismo año. Visitará Venecia, Florencia, Roma, Sorrento y Capri, admirando las obras de los maestros del Renacimiento y del Barroco, especialmente a Rafael. 






En los primeros años de la década de 1880 la pintura de Renoir (al igual que algunos de sus compañeros como Monet o Pissarro) vive un período de crisis. Este momento recibe el nombre de período seco. Se interesará por la pintura de Ingres y ciudará más su dibujo, haciendo hincapié en el moldeado, al tiempo que emplea un colorido más frío y suave. Las bañistas que pintará en esa década serán excelentes ejemplos de esta nueva manera de trabajar, tremendamente clasicista, aunque sin perder la frescura del impresionismo. Pero no siempre se encontrará satisfecho con los resultados de la nueva experimentación, entrando en épocas depresivas, e incluso llegando a destruir todos sus trabajos de una temporada, como ocurrió en octubre de 1886. Las dudas acerca de su trabajo se extienden incluso a su marchante, Durand-Ruel, quien rechaza su nuevo estilo, sumiendo al artista en nuevos períoos de depresión.

La fama de la obra de Renoir comienza a traspasar las fronteras de Francia, gracias a las exposiciones organizadas por Durand-Ruel, en Londres, Boston, Nueva York y Berlín, después de la celebrada en París en abril de 1883 que mostró 70 cuadros. Los coleccionistas norteamericanos empiezan a manifestar una especie de fiebre por su trabajo, adquirindo buena parte de la colección que hoy se puede admirar en los museos y colecciones de la mayoría de las ciudades  de los Estados Unidos. El grupo vanguardisra belga de Des Vingt invita al artista a sus exposiciones de 1886 y 1890. El éxito le permitirá realizar un viaje muy deseado a España. La colección de Vélazquez, Tiziano y Goza del Museo del Prado causará una profunda conmoción en el pintor, al igual que los frescos de San Antonio de La Florida, ejecutados por el maestro aragonés. En 1896 se traslada a Bayreuth para conocer la música de Wagner, aunque le resulta demasiado aburrida. Dos años más tarde pasará por Holanda, sintiéndose muy interesado por la pintura de Vermeer y Rembrandt.

La enfermedad será la compañera de las tres últimas décadas de vida del pintor. Al reuma debemos añadir periódicos ataques de gota, acudiendo a los balnearios con cierta frecuencia para curarse. Las dolencias reumáticas serán cada vez más fuertes, provocando la deformidad de sus manos y brazos. Aun así su capacidad de trabajo será excepcional, haciéndose construir un caballete en el que el lienzo se podía enrollar como si se tratase de un telar. Su producción superó las 6000 obras, siendo superado por muy pocos pintores. Lo más sorprendente de todo es que, a pesar de su enfermedad, todas  sus obras tardías están envueltas en un halo de felicidad, de romanticismo bucólico.

La Primera Guerra Mundial provoca la movilización de  sus hijos, Pierre y Jean, recibiendo al poco tiempo diversas heridas. Recuperados vuelven al frente y Jean es de nuevo herido, consiguiendo recuperarse nuevamente. Sin embargo, en 1915 Renoir recibe un durísimo golpe: su esposa Aline fallece, víctima de la diabetes, el 27 de junio en un hospital en Niza, a los 56 años de edad. En 1919 se traslada a París para contemplar como una de sus obras estaba expuesta junto a La bodas de Caná de Veronés. El 3 de diciembre de aquel año Renoir fallece en Cagnes, tras haber perdido un lápiz para dibujar. Tres días después es enterrado junto a su esposa en Essoyes. En los últimos años de su vida fue frecuentemente visitado por los jóvenes creadores, entre ellos Matisse y Modigliani, que veían en el anciano pintor a un fuerte estímulo para continuar con sus trabajos, a pesar de que sus estilos no tuvieran mucho en común.





miércoles, 30 de noviembre de 2011

Centro Pompidou, París

CENTRO POMPIDOU, PARÍS








El Centro Pompidou es el nombre más comunmente empleado (aunque también se lo conoce como Beaubourg o Centro Georges Pompidou) para designar el Centro de Arte y Cultura Contemporáneo Georges Pompidou en París, diseñado por los entonces jóvenes arquitectos Renzo Piano y Richard Rogers. El edificio alberga el Musée National d'Art Moderne, el IRCAM, un centro de investigación musical y acústico y una biblioteca abierta al público. Concluída en 1977, el Centro Pompidou fue inaugurado el 31 de enero de ese mismo año. Posee una de las colecciones de arte moderno y contemporáneo más completas del mundo junto con la Tate Modern de Londres y el Museum of Modern Art (MoMa) de Nueva York.

Como en el caso de la Tour Eiffel, el Centro Pompidou, Museo de Arte Contemporáneo de París ha sido polémico, ya antes de su construcción. De igual manera, y según van pasando los años, la polémica  se va transformando en respeto y admiración, hasta convertirse, como la famosa torre metálica en un elemento de prestigio y de reconocimiento de París y de Francia.

Desde la llegada de la V República, los Presidentes han intentado dejar una huella cultural, un legado arquiectónico para la posteridad. Así Georges Pompidou, amante del arte contemporáneo, promoverá la construcción de un museo de arte contemporáneo en pleno centro  París. Ello conllevará la destrucción del antiguo mercado de Les Halles, cuyos pabellones metálicos habían sido construidos entre 1852 y 1936, según el proyecto de Victor Baltard.

Georges Pompidou fue el primer presidente que se tomó muy en serio el arte y la arquitectura, integrándolos en su programa electoral. Coleccionista reputado del arte moderno, quiso dejar un legado indeleble en el urbanismo de París. En 1970 tiene lugar un concurso internacional para escoger un proyecto para el barrio Beaubourg. Finalmente el proyecto elegido será el de los arquitectos Renzo Piano y Richard Rogers. Las obras comenzaron en 1972 y finalizaron en 1977.




La modernidad del edificio se debe a que los arquitectos "vaciaron" el interior de todos los elementos que dan servicio a una construcción: los ascensores y escaleras son exteriores, por lo que están adosados al muro que da a la plaza principal de la entrada del Centro Pompidou. Lo mismo ha sucedido con los tubos de alineación, de agua, y los que contienen los cables telefónicos y eléctricos.

El edificio está recubierto por una osamenta metálica que al situarse fuera de la construcción permite que los espacios interiores sean amplios y poco perturbados por pilares y columnas. De esa manera se logra un efecto inverso a la impresión exterior. Por dentro todo es liso, plano diáfano y luminoso, ideal para un museo de arte contemporáneo. Las vistas son magníficas desde el ascensor, que en realidad es una escalera mecánica, ya que la plaza libera un espacio que nos permite tener una vista mucho más despejada. Además, como la altura del Centro Pompidou es mayor que el de los demás edificios de París, este Museo es una buena atalaya para observar los tejados de la ciudad.

A un costado del Centro Pompidou y ubicada hacia el sur, se encuentra la Plaza Stravinsky, la cual alberga la gran Fuente de Stravinsky que fue inaugurada en marzo de 1983. La fuente mide 16,5 metros de ancho por 36 metros de largo y tiene 16 esculturas  en sus aguas, las cuales se mueven, giran y sacan agua. Las esculturas negras fueron realizadas por Tinguely, las de poliéster son se Nicki de Saint-Palle, y las restantes son de colaboración mutua.





En el Centro Pompidou también hay cines y espectáculos, usualmente estos tienen un pequeño coste adicional y se cobran aparte de la entrada del Museo. Siempre hay películas y espectáculos interesantes en exhibición, por lo que conviene consultar las carteleras  para mayor información.

El Centro Pompidou, además de albergar el Museo Nacional del Arte Moderno, también es sede de la Biblioteca Pública de Información.  Esta biblioteca tiene espacio para 2200 personas y cuenta con un acervo de muy grandes dimensiones con todo tipo de títulos. También cuenta con un espacio de prensa y medios de comunicación de todo el mundo.

La colección del Centro Pompidou (o Museo Nacional de Arte Contemporáneo) cuenta con más de 53.000 obras, lo que la hace una de las más importantes del mundo. No solo se trata de pinturas, también hay numerosas piezas de diseño mobiliario, fotografía, cine y arte procedente de culturas antiguas de África, Asia, Oceanía y América. La colección de estatuillas y objetos de todo el mundo es muy completa.

En el cuarto piso del Museo se encuentra el arte contemporáneo desde 1960  en  adelante, mientras que en el quinto nos encontramos con el arte contemporáneo de la primera mitad del siglo XX (1905 a 1960). Es aquí, en la quinta planta, donde podemos encontrarnos con los artistas más importantes e influyentes del siglo pasado (Picasso, Giacometti, Pollock, Dalí, Duchamps, etc). También existen salas temáticas dedicadas al fauvismo, a la pintura monocromática, el dideño, los mundos virtuales, etc.

Finalmente también existe un Centro Pompidou en la ciudad francesa de Metz. Se trata de una sucursal del Centro Pompidou de París. El Museo de Arte Contemporáneo de Metz no tendrá colecciones propias, ya que mostrará gran parte de las colecciones del Centro Pompidou de París.




martes, 8 de noviembre de 2011

Museo del Louvre, París

MUSEO DEL LOUVRE, PARÍS






El Palais du Louvre (Palacio del Louvre) en la margen derecha del Sena en París, es un antiguo palacio real situado entre los jardines de las Tullerías y la Iglesia de Saint-Germain l'Auxerrois. Sus orígenes se remontan al período medieval, y su actual estructura ha evolucionado en etapas  desde el siglo XVI.

El Louvre toma su nombre de la palabra franca leovar o leower (lugar fortificado). Fue la sede real del poder en Francia, hasta que Luis XIV se trasladó a Versalles, en 1682, llevándose a la fuerza al gobierno con él, aunque el Louvre volvió a ser la sede oficial  del gobierno hasta el final del Antiguo Régimen  en 1789. Desde entonces ha albergado al célebre Museo del Louvre, así como varios departamentos gubernamentales. 

El actual Palacio del Louvre es un complejo de alas y pabellones en cuatro niveles principales que, aunque parezcan unificados es el resultado de muchas fases de construcción, modificación, destrucción y restauración. Este enorme complejo puede dividirse, a su vez, en el Viejo Louvre, los pabellones medievales y renacentistas y alas que rodeaban el Cour Carrée, así como la Gran Galería que se extendía al oeste a lo largo del río Sena, y el Nuevo Louvre, aquellos pabellones del  siglo XIX y alas que se extendían a los lados norte y sur del Cour Napoleon, junto con sus extensiones al oeste , que eran parte del desaparecido Palacio de las Tullerías.


Alrededor de 51.615 metros cuadrados en el complejo palaciego están dedicados a espacios de exposición. El complejo es tan vasto que es posible visitarlo a diario por una semana y no ser capaz de echar una simple mirada a lo expuesto.






El Museo del Louvre es el museo nacional de Francia cosagrado al arte anterior al impresionismo, tanto bellas artes como arqueología y artes decorativas y es uno de los más importantes del mundo. Está ubicado en París, en el antiguo Palais du Louvre. Actualmente promueve la apertura de dos sub-sedes: en Lens (Francia) y en Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos).


Sus extensas colecciones son el resultado de un doble esfuerzo histórico. Al coleccionismo desarrollado por la monarquía  francesa a lo largo de varios siglos, se sumó el esfuerzo de los hombres de la ilustración, la labor desamortizadora de la Revolución Francesa y las campañas arqueológicas y compras impulsadas durante todo el siglo XIX. La apertura del Louvre en 1793, significó, dentro de la historia de los museos, el traspaso de las colecciones privadas de las clases dirigentes a galerías de propiedad pública para disfrute del conjunto de la sociedad. El Louvre se constituye de esa manera, en el precedente de todos los grandes museos nacionales europeos y norteamericanos, y de hecho, fue el modelo para muchos de ellos. Es el museo de arte más visitado del mundo y el más recordado por varias de sus obras maestras, como La Gioconda, de Leonardo da Vinci.


El edificio que alberga el museo desde su fundación es el viejo Castillo del Louvre, luego reconvertido en Palacio Real. Su origen se remonta al siglo XII, y fue embellecido con ampliaciones renacentistas y otras más tardías. En este edificio acumuló Carlos V sus colecciones artísticas y Francisco I y Enrique IIplanearon reformas para hacer de él una verdadera residencia real renacentista.


Fue la reina Catalina de Médicis la que esbozó el proyecto que hizo del Louvre el gran palacio que es actualmente, labores que continuó Enrique IV después de las guerras de religión. En sus mejoras arquitectónicas y decorativas han intervenido múltiples artistas a lo largo de los siglos, desde Claude Perrauld, y los pintores Simon Vouet y Charles le Brun en el siglo XVII, hasta Delacroix y Georges Bracque, quienes pintaron algunos de sus techos.


Tras la Revolución Francesa que implicó la abolición de la monarquía, el Palacio del Louvre fue destinado a  fundaciones artísticas y científicas, concentrándose en él, al año siguiente las colecciones de la corona. Parte del Louvre se abrió por primera vez al público como museo el 8 de noviembre de 1793. Era una solución lógica ya que estaba ocupada por las academias y porque ya en 1778 se había elaborado el proyecto de utilizar la Gran Galería  como pinacoteca. 








El edificio del Louvre estuvo unido al palacio de las Tullerías, formando un solo conjunto hasta 1870, cuando este último fue destruido en los hechos de la Comuna de París. Los tesoros artísticos de las Tullerías se perdieron en el incendio del Palacio cuyas ruinas fueron demolidas, desde entonces el Louvre domina el gran parque abierto en dicho soler.


El enorme museo, cuyas salas y pasillos marcan un recorrido de varios kilómetros, fue sometido a una ambiciosa modernización en la década de 1980, cuyo elemento más visible fue la pirámide de cristal. Fue diseñada por el arquitecto Leoh Ming Pei, e inaugurada en 1989, para centralizar el acceso a los visitantes , que descienden por ella a un recibidor subterráneo por el que se accede a las dicersas salas del museo.


El Museo del Louvre refleja el papel protagonista de Francia como potencia económica  de Europa, y recoge los mejores frutos  de la actividad coleccionista y de mecenazgo promovida por sus clases dirigentes a lo largo de varios siglos. Gracias al poder de la Dinastía Borbón y de Napoleón Bonaparte, a campañas arqueológicas y a posteriores  adquisiciones, cuenta actualmente con diferentes colecciones de obras de arte proveniente de civilizaciones, culturas y épocas  variadas. Contiene alrededor de 300.000 piezas, de las que solo 35.000 están expuestas.


A pesar de las múltiples ampliaciones y reformas, el Louvre mantiene almacenados un gran porcentaje de sus colecciones, lo que explica la apertura de una segunda sede en Lens, cerca de la frontera con Bélgica. Esta ciudad se hallaba económicamente deprimida por una  crisis industrial, y la apertura del Museo Louvre-Lens, con unas 600 obras, promete asegurarle un estimable flujo turístico. Así mismo, el Louvre ha accedido a dar su nombre a una segunda delegación, en el extranjero: el Museo Louvre-Abu Dabi en Emiratos Árabes Unidos. La institución ha suscrito un acuerdo de treinta años de duración, según el cual aportará su nombre, obras de arte y asesoramiento a un museo de nueva construcción diseñado por Jean Nouvel, lo que permitirá exhibir obras que de otra manera estarían almacenadas, además de captar fondos para el mantenimiento del edificio del Louvre y para la recuperación de una parte del Pabellón de Flora.








Los monarcas franceses mostraron, ya desde el siglo XIV, afición por adquirir obras de arte, se destaca la actitud de Francisco I quien protegió a Leonardo da Vinci en sus últimos años. La colección real era relativamente pequeña, hasta que uis XIV adquirió las colecciones de los banqueros Jabach y del cardenal Manzarino, mientras que Luis XVI hizo lo propio  con los cuadros de la escuela flamenca y holandesa. 


Las guerras napoleónicas significaron un notable aumento  en las colecciones del Louvre (en aquel instante se lo conoció como Musée Napoleon), pues los ejércitos requisaron obras de los distintos países invadidos. Muchas de estas obras tuvieron que devolverse al caer el régimen napoleónico, pero algunas muy importantes quedaron en el Louvre, como las Bodas de Caná de Veronés.


Durante los siglos XIX y XX la colección se incrementó  mediante donaciones de coleccionistas privados, así como por una política de adquisiciones que se ha centrado especialmente en la escuela francesa, que estaba representada de manera incompleta de acuerdo al gusto de los sucesivos reyes. Muchas obras medievales, del rococó y del romanticismo, llegaron poco antes del año 1900. El fondo de pintura medieval italiana creció sustancialmente, gracias a que Napoleón III compró la Colección Campana, propiedad del financiero italiano del mismo nombre. Entre las donaciones, cabe destacar la del coleccionista Lacaze, que aportó la Betsabé de Rembrandt y El Pastizambo de José de Ribera, y en 1935 la del Barón Edmond de Rothschild (1845 - 1934), con más de 40.000 grabados, casi 3000 dibujos, y 500 libros ilustrados. En fecha reciente, el diseñador Yves Saint Laurent legó un importante retrato de Goya al Louvre.


De acuerdo a una ordenación cronológica de las colecciones nacionales, el Louvre muestra obras de arte anteriores a 1849. Casi todas las obras del siglo XIX avanzado, desde el realismo (Coubert), hasta el impresionismo y Toulouse-Lautrec fueron transferidos al Museo d'Orsay, y el arte moderno y contemporáneo  se exhibe en el Centro Pompidou. 


El Louvre alberga varias de las obras maestras del arte universal, reconocidas mundialmente, como, por ejemplo La Gioconda (o Mona Lisa) de Leonardo da Vinci, La Virgen del Canciller Rolin de Jean van Eyck, La Encajera de Vermeer, o La Coronación de Napoleón de Jacques Louis David, entre otros.








También podemos encontrar la mayor colección de obras de Poussin, desde las pinturas de la Edad Media, hasta Ingres y Gericault. Entre los cuadros nos tropezaremos con: Retrato de Luis XIV de Rigaud, Peregrinación a la isla de Citea de Watteau, La gran odalisca de Ingres y La muerte de Sardanápolo de Delacroix.


Entre los pintores italianos se destacan las pinturas de Giotto, Fra Angelico, Andrea Mantegna, Caravaggio, y entre los artistas del Rencimientos nos encontramos con Leonardo da VInci, Rafael Sanzio, Tiziano y muchos otros más.


Holanda está representada por Rembrandt (El buey desollado), Frans Hals (La Gitana) y Vermeer (El Astrónomo y La Encajera),


No menos impresionante es su colección de esculturas, que abarca, desde las civilizaciones antiguas de Mesopotamia y Egipto, hasta la época neoclásica. Incluyen obras legendarias como los gigantes toros alados de la Mesopotamia, el Código de Hammurabi, la Venus de Miló, el escriba (que data de la V dinastía de Egipto) y un fragmento del Friso del Panteón de Atenas. También nos encontraremos con el esclavo moribundo  y el esclavo rebelde de Miguel Ángel, y La ninfa de Fonainebleu de Benvenuto Cellini.


Asimismo existe un departamento de artes orientales. En ellas se exponen y conservan objetos de dicha región, situados entre la actual India y el Mar Meditterráneo. El Museo del Louvre dispone de tres colecciones importantes, ellos son



  • Mesopotamia (Sumeria, Babilonia, Asiria, etc)
  • Antiguo Irán
  • Países del Levante (Chipre, entre otros)



Y finalmente también existe un departamento de arte islámico, creado en 2003. Entre las joyas a admirar  nos encontraremos con: Píxide de Al-Mugira (una caja de marfil del año 968), Le Plat du Paon, una importante cerámica otomana, y el Baptisterio de San Luis, una de las más célebres y enigmáticas obras de arte, creada a comienzos del siglo XIV.