Vistas de página en total

martes, 20 de noviembre de 2012

Michelangelo Mersini da Caravaggio



Michelangelo Mersini da Caravaggio (Milán, 29 de septiembre de 1571 - Porto Ércole, 18 de julio de 1610) fue un pintor italiano activo en Roma, Nápoles, Malta  y Sicilia entre los años 1593 y 1610. Es considerado el primer gran exponente de la pintura del Barroco. 

Caravaggio nació en Milán donde su padre trabajaba como administrador y arquitecto decorador del Marqués de Caravaggio, ciudad de la que más tarde tomaría el nombre. En 1576 la familia se mudó a Caravaggio para huir de la peste que azotaba a Milán. En 1584 entró a trabajar como aprendiz del pintor lombardo Simone Petrezano. Tras su aprendizaje probablemente visitó Venecia, donde debió conocer las obras de Giorgione (las que Caravaggio fue acusado de copiar) y de Tiziano.

Hacía mediados de 1592 Caravaggio llega a París. Pocos meses más tarde comenzaría el trabajo exitoso que no concluiría hasta dejar Roma. Se contactó con Giuseppe Cesari, pintor de cámara de Clemente VIII, quien le ofreció trabajo en su taller, época en la que pinta varios cuadros, entre las que se incluyen Muchacho cogiendo fruta, Cesto con frutas y Baco, supuestamente un autorretrato realizado tras una convalecencia posterior a su salida del taller de Cesari. Caravaggio abandonó el taller de Cesari en enero de 1594, decidido a abrirse paso por su propia mano. Fue entonces cuando comenzó a forjar importantes amistades con el pintor Próspero Orsi, el arquitecto Onorio Longhi y el joven siciliano Mario Minniti. Orsi, establecido en las altas esferas de la ciudad, lo introdujo a los grandes coleccionistas, Longhi, más hostil, lo llevó al mundo de las peleas callejeras romanas, mientras que Minniti le sirvió de moldelo y años más tarde fue su ayudante en Sicilia. Los jugadores de cartas (que muestra una sofisticada manera en que un chico cae en la trampa de los jugadores de cartas) fue considerada su primera obra maestra. 

Caravaggio adquiere una nueva forma de realismo, pues por primera vez le son encargados trabajos religiosos. La contrarreforma necesitaba adornar sus vistosos templos. La primera de esas figuras fue Magdalena Penitente. Este estilo de pinturas fue repetido en sus siguientes trabajos, también eclesiásticos: San Francisco de Asís en meditación, San Francisco de Asís en éxtasis, Los músicos, Descanso en la huida a Egipto, Marta y María Magdalena y David con la cabeza de Goliat. Estos cuadros lo catapultaron a la fama en el pueblo, y especialmente en el gremio artístico. 

En 1599 Caravaggio fue contratado para decorar la Capilla Contarelli en la iglesia romana de San Luis de los Franceses. Los dos trabajos hechos para este encargo fueron: El martirio de San Mateo y La vocación de San Mateo, entregados en 1600. El tenebrismo se mostró en estos trabajos aumentando el claroscuro y un realismo barroco muy emocional. Fue criticado por su excesivo realismo y por no usar dibujos preparatorios. 





Caravaggio siguió realizando durante algún tiempo encargos religiosos, en los que destacaba la muerte en figuras grotescas de martirios, decapitaciones y asesinatos. Para la mayoría de la gente romana estas obras aumentaban la popularidad del pintor, mientras que a otras les parecía violento y sin doctrina católica, por lo que Caravaggio debió rehacer algunas de sus pinturas. Fue en ese año cuando surgió el primer escándalo en su carrera: debía pintar a San Mateo inspirado para escribir su evangelio junto a un ángel que supuestamente le dictaría las divinas enseñanzas. Caravaggio, joven y sin experiencia en trabajos religiosos, representó al santo como un hombre viejo, parecido a un jornalero, con la frente arrugada y sosteniendo torpemente el libro, como si estuviese cansado, mientras que el ángel fue pintado como un adolescente, casi niño, que llevaba la mano de Mateo, como maestro que enseña a escribir al alumno. La obra fue, por supuesto rechazada tanto por el clero, como por el pueblo y Caravaggio debió pintarla de nuevo ateniéndose a los cánones más ortodoxos de la pintura sacra. 

Una de las pocas pinturas de carácter secular y no religioso de aquella época fue El triunfo del amor, pintada en 1602 para Vincenzo Gustiniani, miembro del círculo social del cardenal Del Monte. El punto culminante que relaciona estas pinturas con las religiosases la intensa ambigüedad con la que el pintor maneja los modelos de diferentes posturas, ya sea sacra o profana.

Caravaggio tuvo una vida tumultuosa con una gran capacidad de enfrascarse en riñas, muchas de ellas fueron en los mismos lugares, e incluso se lo llegó a procesar por ello. La noche del 29 de mayo de 1606 mató, probablemente por accidente, a un hombre llamado Ranuccio Tomassoni. Con una orden de aprehensión a sus espaldas y fuera de la ley, Caravaggio huyó a Nápoles. Allí bajo la protección de los Colonna la autoridad romana veía mermado su poder. Pronto se convirtió en la estrella de la pintura napolitana. En esta etapa realizó Siete acciones de misericordia y la Madonna del Rosario, entre otros. Después de unos meses en Nápoles se dirigió a Malta, al cuartel de los Caballeros de Malta. Los principales trabajos de esta época fueron La degollación de San Juan Bautista (la única pintura que lleva la firma del pintor) y Retrato del Gran Maestro de la Orden de Malta Alof de Wignacourt, así como retratos de otros caballeros de la orden. Para diciembre el artista fue expulsado de la Orden por "faltas a la moral y ser miembro no grato". Caravaggio decidió asentarse en Sicilia con el apoyo de su viejo amigo y discípulo Mario Minniti. En esos años contnuó realizando trabajos bien pagados, como La sepultura de Santa Lucía, La resurrección de Lázaro y La adoración de los pastores. Su estilo siguió evolucionando, con la particularidad de que ahora se mostraba en sus cuadros figuras aisladas ante un enorme vacío. 

Después de nueve meses en Sicilia Caravaggio regresa a Nápoles. De acuerdo a una de sus recientes biografías, en Nápoles estaba a salvo del asecho de sus enemigos, protegido por la familia Colonna. Además ya había obtenido el perdón en Roma, gracias al nuevo Papa el cardenal Camilo Borghese (Pablo V) y pudo regresar a Roma. En Nápoles realizó la Negación de San Pedro y El martirio de Santa Úrsula.




En Nápoles fue víctima de un intento de asesinato por personas desconocidas. Al recuperarse pintó Salomé sosteniendo la cabeza de Juan el Bautista, mostrando su propia cabeza en el plato, obra enviada a Widrancourt para conseguir su perdón. Durante esa época también pintó David con la cabeza de Goliat, mostrando al joven David con un aura de tristeza al mirar la cabeza de Goliat, algo repetitivo en la obra caravaggista. Una de las obras más conocidas de la época es La negación de San Pedro. En el verano de 1610 tomó un barco rumbo a Roma para poder ser indultado, lo que consiguió gracias a sus influyentes amistades romanas. Los extraños sucesos acontecidos en la llamada ciudad eterna fueron objeto de muchas suspicacias populares. El 28 de julio un "Aviso" (periódico privado de Roma para la corte de Urbino) anunció que Caravaggio había muerto, y unos días más tarde otro "aviso" afirmó que el pintor había muerto de fiebre en Porto Ércole. Las confusiones generadas por el segundo aviso fueron tan grandes que nunca se supo a ciencia cierta la verdad, pero el cuerpo del artista nunca fue hallado. Un poeta amigo íntimo del pintor dio como fecha de su muerte el 18 de julio , víctima de fiebre, en Porto Ércole, cerca de Grosseto en la Toscana.

El claroscuro llegó a escena mucho antes del arribo de Caravaggio a la pintura, pero fue éste quien le dio la técnica definitiva, oscureciendo las sombras y transformando el objeto en un eje de luz, cada vez más penetrante. Con este tipo de pintura, los artistas comenzaron a plasmar el físico y la psicología de los personajes de una forma cada vez más real y aguda. Esto le ocasionó varios problemas por la forma de interpretar algunos trabajos religiosos que eran requeridos por encargo. Se convirtió en un anatema para los ortodoxos, pues se negaba a idealizar las figuras y tampoco hacía bocetos ni dibujos preparatorios. 

La instalación del conjunto de pinturas referidas a San Mateo en la Capilla Contarelli tuvo un inmediato impacto en los jóvenes artistas romanos y el caravaggismo se convirtió en la moda para los incipientes artistas. Entre los primeros caravaggistas se encontraba Giovanni Baglione y Orazio Gentileschi. A pesar de la barrera generacional, Gestileschi fue quien mejor se adaptó al estilo de su maestro y logró hacer una carrera artística propia, que lo llevó a la corte de Carlos I de Inglaterra. Su hija, Artemisa Gentileschi estuvo cerca de Caravaggio y logró crear su propio estilo, con mucha influencia de éste.  Otros pintores como Annibale Caracci adaptaron el cavavaggismo, que mezclaba elementos del Alto Renacimiento y del Estilo Lombardo. La estancia de Caravaggio en Nápoles produjo una escuela notable para el caravagggismo napolitano, que incluyó a Battistello Caracciole y Carlo Selliti. El caravaggismo tuvo su final durante la plaga de 1656, pero las conexiones con España fue básica para el nacimiento del caravaggismo español. Un grupo de artistas, los denominados Caravaggistas de Utrecht viajaron a Roma a principios del siglo XVII y fueron fuertemente influenciados por la obra de Caravaggio. Esta influencia fue de corta duración, aunque renació en pintores como Hendrick der Brugghen, Gerrit van Honthorst y Dirck van Baburen. En la siguiente generación el caravaggismo influenció en varios pintores como Peter Paul Rubens, Rembrandt Harmenszoon van Rijn y Diego Velázquez, quien durante su estancia en Italia tuvo la oportunidad de conocer y estudiar sus obras.





La fama de Caravaggio apenas sobrevivió a su muerte. Pero su influencia en el claroscuro y en la interpretación del realismo psicológico perduró a través de los tiempos. Ejerció una influencia muy directa sobre su compañero Orazio Gentileschi, y la hija de éste Artemisa Gentileschi. Décadas más tarde su obra influyó a los franceses Georges de la Tour y Simon Vouet y al español José de Ribera. Sus obras, con el tiempo, fueron atribuidas a otros pintores más conocidos o se pasaron por alto. El Barroco, a cuyo desarrollo tanto había contribuido, lo fue dejando poco a poco en el olvido. Otra de las razones de dicho olvido fue que Caravaggio no crease un taller para difundir su estilo, ni escribiera sobre su particular visión del arte, el realismo psicológico, que solo puede conocerse de sus pinturas que se han conservado. 

Muchos importantes museos albergan salas en las que pueden verse numerosos cuadros, obras de otros artistas, en los que se puede apreciar el estilo característico de Caravaggio: ambientación nocturna, iluminación dramática, personas corrientes utilizadas como modelos, descripción honesta de la naturaleza. Además, en tiempos modernos, pintores como el noruego Odd Nerdrum y el húngaro Tibor Csernus emularon a Caravaggio en su afán de ver la naturaleza de otra manera. El artista estadounidense Doug Ohlson ha rendidso homenaje a la influencia de Caravaggio en el arte con su propia obra. y el director de cine Derek Jarman llevó la leyenda del artista al séptimo arte en la película Caravaggio.

Solo alrededor de 50 pinturas de Caravaggio han sobrevivido hasta nuestros días. Una de ellas, La vocación de los santos Andrés y Pedro ha sido identificada y restaurada en 2004. Se encontraba almacenada en Hampton Court, considerada por error una copia. La primera y, a la vez rechazada versión de San Mateo y el ángel es otra de las obras perdidas de Caravaggio. Fue destruida durante el bombardeo de Dresde, ciudad a la cual había sido llevado el cuadro en 1811 por José Bonaparte. De este cuadro, lo único que ha sobrevivido, son algunas fotografías en blanco y negro. 

Actualmente existen cinco pinturas de Caravaggio en España catalogadas como autógrafas del artista, ellas son: David vencedor de Goliat (Museo del Prado), Santa Catalina de Alejandría (Museo Thyssen-Bornemisza), Salomé con la cabeza de Juan el Bautista (Palacio Real de Madrid), San Jerónimo (Museo de Montserrat) y San Juan Bautista con el cordero (Catedral de Toledo). Antiguamente existieron en colecciones españolas al menos dos obras más: Martirio de San Andrés (Museo de Arte de Cleveland) y El sacrificio de Isaac (Colección Bárbara Piasecka Johnson).



martes, 13 de noviembre de 2012

Pietro Perugino



Pietro di Crostoforo Vanucchi llamado El Perugino (1448 - 1523) fue un pintor cuatrocentista italiano en transición hacia el Alto Renacimiento. Sus dos influencias fundamentales fueron Piero della Francesca y Verrocchio. Fue titular de dos activísimos talleres contemporáneos, uno en Florencia y otro en Perugia. Su fama se vio oscurecida por la de su alumno más prestigioso, Rafael.

Nació en Città della Pieve, Umria. Su formación después de un primer contacto con la realidad artística perusina procede con el estudio de las grandes obras de Piero della Francesca que estaban diseminadas en Umbría, Las Marcas y la Toscana, asumiendo su luz y su monumentalidad características, integrando la arquitectura rigurosa y los personajes. De Piero della Francesca tomó la armonía entre la superficie y el volumen del cuadro. Perugia era en aquella época una vital ciudad artística donde trabajaron también Domenico Veneziano, Beato Angelico y Benozzo Gozzoli. Con estos ejemploslos pintores localesdesarrollaron una pintura luminosa y ornamentada con una narración fluida. 

Las primeras experiencias artísticas de El Perugino se apoyan probablemente en talleres locales como las de Bartolomeo Caporali y Fiorenzo di Lorenzo, conjuntamente con el entorno del taller de Benedetto Bonfigli.

Tuvo una primera estancia en Florencia, aparentemente, y según algunas fuentes en 1470, aunque otras lo sitúan en dicha ciudad recién en 1479. En Florrencia, el joven artista trabajó en el centro más importante de formación de jóvenes talentos, el taller de Andrea Verocchio, donde se practicaba la pintura, la escultura y la orfebrería. Allí trabajó con jóvenes talentos como Leonardo da Vinci, Domenico Ghirlandaio, Lorenzo di Credi, Filippo Lippi, y sobre todo con Boticelli. La formación artística en Florencia se basaba sobre todo en la práctica del dibujo natural, considerado una actividad fundamental de cualquier práctica artística, lo que llevaba a profundos estudios anatómicos. 

El Perugino fue uno de los primeros artistas que utilizó en Italia la pintura al óleo. Su primera actividad se ha reconstruido a base de comparaciones estilísticas. Se considera como primeras obras aquellas en las que es más fuerte la búsqueda de la expresión a través del dibujo lineal, de clara ascendencia florentina, mientras que poco a poco se van situando en años posteriores aquellas obras donde se comienza a manifestar una transición hacia el estilo moderno, basado en una mayor pureza formal, con atención a la armonía compositiva y un uso más mórbido y difumado de los colores. Su primera obra fue la Virgen con Niño actualmente en el Courtauld Institute of Arts en Londres. 





Perugino regresa a Perugia donde su formación florentina se muestra en obras de juventud como Las escenas de la vida de San Bernardino, que le encargaron en 1473 los franciscanos de Perugia. Se pintaron ocho tablillas, hoy dispersas, en las que intervinieron varios artistas, reconociendose la intervención de El Perugino en las dos tablillas de mejor calidad. En ellas la arquitectura monumental y decorada prevalece sobre las pequeñas figuras humanas y predomina una luz tersa y muy nítida que procede de Piero della Francesca, con influencia de la escuela de Umbria. 

En el año 1478 siguió trabajando en Umbria, pintando los frescos de la capilla de la Magdalena en la iglesia de Santa María Assunta. La obra testimonia su creciente notoriedad con encargos de notable complejidad decorativa. Queda un fragmento de San Sebastián entre los santos Roque y Pedro, que pintó tanto en fresco como en óleo, se trata de un tema que permitía representar un desnudo masculino, joven y bello, con una excusa religiosa. La obra sirvió de modelo para numerosas réplicas para la devoción privada, pudiendo citarse, entre los más conocidos, los de Estocolmo y San Petersburgo. 

Alrededor de 1479 Sixto IV lo llamó a Roma, donde pinta el ábside de la capilla de la Concepción en el coro de la basílica vaticana, obra que quedó destruida en 1609, cuando se emprendió la reconstrucción de la basílica. Por los documentos se sabe que se trata de un ciclo representando la Virgen con Niño.

Tuvo tal éxito que el Papa le encargó la decoración de los muros de la Capilla Sixtina. Se reunieron un grupo de los mejores pintores florentinos, entre los que estaban Botticelli, Ghirlandaio y Cosimo Roselli. Se trataba de una obra en conjunto en la que los pintores tenían que respetar unas convenciones comunes: una común escala de dimensiones, una misma estructura rítmica, idéntica representación paisajística, una sola gama cromática y acabados en oro, de manera que las pinturas resplandecieran a la luz de las antorchas y las velas. De su intervención se conservan Retratos de papas, Viaje a Egipto y circuncisión del hijo Eliezer, el Bautismo de Cristo, y entre 1481/82 la célebre Entrega de las llaves a San Pedro, posiblemente la obra más conocida del artista y una de las obras maestras de la pared norte de la Capilla Sixtina. 

Después de realizar los frescos en la Capilla Sixtina el Perugino regresó a Florencia, donde trabajó entre 1486 y 1499, aunque duranre ese tiempo realizó un viaje a Roma y otro a Perugia. Raramente disponía de ayuda fija, prefería reclutar directamente en los lugares adonde viajaba, permitiendo que su estilo se acomodase de vez en cuando al contexto local. De esta época son sus mejores retratos, en los que demostraba un espíritu agudo de observación analítica. Su habilidad como retratista se pone en evidencia en los retratos de Fra Baldassarre y Don Viagio Milanesi y en el de Francesco delle Opere en 1492, obra maestra de el Perugino. La influencia en los retratos de Rafael es evidente. 





Su taller de Florencia recibió gran número de encargos. Su obra adquiere una mayor madurez, con amplias composiciones insertadas en grandes espacios abiertos. En 1483 participó del más ambicioso programa preparado por Lorenzo el Magnífico, la decoración de la villa Spedaletto, donde se reunieron los mejores artistas florentinos de la época: Sandro Botticelli, Domenico Ghirlandaio, Filippino Lippi y Perugino. Las escenas, que tenían un carácter mitológico, se perdieron por completo. Aproximadamente en 1485 realiza el Tríptico Galitzin.

Creó una serie de tablas para el Convento de los Ingesuati de San Giusto, situado fuera de las murallas de Florencia, frescos y pinturas sobre tabla: Crucifixión con Santos (1485 - 1490), Cristo en el huerto (1492) y Piedad (1493/94) el fresco para el refectorio de las monjas de Fuligno. En estas obras empezó a usar un encuadramiento arquitectónico de las figuras bajo un pórtico, a menudo de diseño idéntico, de las formas simples pero solemnes, abiertas sobre un paisaje que dilataba el espacio gracias al uso de la perspectiva aérea, a menudo llevado a una maestría con los delicados acordes de verde agua y de azules. Asume una importancia cada vez mayor la figura en primer plano, llegando a ser la medida que define las relaciones espaciales y volumétricas de todo el cuadro. Otra ejemplo de ello es La visión de San Bernardo (1489 - 1494), realizado para la capilla que la familia Nasi tenía en Florencia. 

El rostro de las vírgenes en estos años noventa madura, resultan más simples y severas, en lugar de las jóvenes refinadas y elegantes de obras precedentes. Son ejemplo de ello la Virgen con el niño y los Santos Juan Bautista y Sebastián pintada en 1493 para la iglesia de San Domenico de Fiésole, y que hoy se conserva en la Galería Uffizi. El ejemplo de su estilo suave, presentando a las figuras bajo una arcada, la Virgen con el Niño y dos Santas (1493/95), realizadas para el tiempo en el que trabajaba en la iglesia de San Pedro en Perugia, estando Rafael en su taller. De 1493 a 1496 pintó el fresco de la Crucifixión para el cabildo de Santa María Magdalena de Pazzi (Florencia), entre 1494/95 data la Piedad para el convento florentino de monjas de Santa Clara, obra que actualmente se encuentra en la Galería Palatina del Palacio Pitti. El año 1500 corresponde el Retablo de Vallombrosa, hoy en la Galería de la Academia.

También del taller de Perugia salieron numerosas obras maestras. Entre finales del año 1495 y 1496 el Retablo de los Decenviros. De este retablo se conserva en la Pinacoteca Vaticana la Virgen con el Niño y los santos Lorenzo, Ludovico de Tolosa, Herculano y Constancio (1495/96). Mucho más refinado fue el políptico de la Asención de Cristo o Políptico de San Pedro, actualmente en el Museo Municipal de Lyon. 

Mención especial merece la obra maestra, muy alabada por sus contemporáneos, realizada en la Sala de Cambio de Perugia. En 1496 la cofradía del cambio (cambistas o banqueros) de Perugia le pidió que decorara su sala de audiencias. Perugino fue responsable de sus dibujos y sus alumnos muy probablemente fueron los que lo ejecutaron. En esta obra el pintor lleva al máximo sus posibilidades expresivas.




En este momento el artista es ampliamente apreciado, influía con su lenguaje a muchísimos artistas, muchos de ellos ya célebres, que intentaban dar a su arte una dirección clasicista. Príncipes, gobernantes y grandes señores le hacían numerosos encargos que debían ser realizados por el taller, con la creación de obras autógrafas, solo moderadamente y en ocasiones determinadas. En ese taller se estaba formando por ese entonces el joven Rafael, cuyas obras de juventud a veces se confunden con las del Perugino. Rafael tomó del Perugino los elementos de su evolución posterior: la concepción de la perspectiva y la composición. 

En el paso de uno a otro siglo el arte de Perugino había alcanzado su momento álgido. Es en esta época cuando retoma el esquema compositivo de la Entrega de las llaves a San Pedro en Los desposorios de la Virgen (1501- 1504), hoy en el museo de Caen. Fue también el modelo para la obra homónima de Rafael que se encuentra en la Pinacoteca de Brera en Milán, aunque actualmente esta atribución es puesta en duda, ya que se considera que puede ser de uno de los discípulos de el Perugino, Lo Spagna. 

Junto a estas grandes obras sigue produciendo pequeños cuadros para la devoción privada como la Virgen con el Niño de Washington (1501). Pero los gustos estaban cambiando y sus obras ya no agradaban como antes. En enero de 1503, la Marquesa de Mantua, Isabel de Este, después de haber buscado a través de sus emisarios a los mejores artistas activos en la plaza florentina, escogió a Perugino para realizar uno de los cuadros alegóricos de su estudio en el Castello de San Giorgio, en Mantua. Se trata del episodio de El combate entre el Amor y la Castidad que iba a insertarse en un complejo con otras obras de Andrea Mantegna y de otros pintores. La marquesa, a la entrega no quedó plenamente satisfecha, a lo que se sumaba la incomodidad del artista con figuras de dimensiones pequeñas y con la representación del movimiento. 

Con el nuevo siglo la variedad de invención era considerada un elemento fundamental de la creación artística. Perugino se vio superado, mientras se abría la época de los grandiosos éxitos de Leonardo da Vinci y de los demás genios como Miguel Ángel y el mismísimo Rafael. No fue el único artista que se vio en dificultades para renovar su propio estilo y poder seguir la extraordinaria novedad de  aquellos años: una crisis parecida la tuvieron también Luca Signorelli, Vittorio Carpaccio, y por otras razones Sandro Botticelli. En los grandes centros italianos (Florencia, Roma y Venecia) la novedad se manifestaba a menudo una después de la otra, a un ritmo muy veloz y aquellas obras que no implicaban novedad eran rechazadas.




Exiliado de los grandes centros artísticos, Perugino trabajó en los pequeños centros de la Umbria, donde su estilo aun se apreciaba, aunque se produjo un progresivo empobrecimiento de su arte. La participación de ayudantes explica las desigualdades de calidad de las pinturas de esos años. 

La última producción de el Perugiano está ligada a frescos devocionales en pequeñas ciudades de Umbria: la Piedad de Spello y la Adoración de los pastores de la Madonna delle Lacrime de Trevi. Aun se encontraba en Fontignano cuando murió a causa de la peste. Como otras víctimas, fue enterrado de manera precipitada en un terreno no consagrado, . Murió en posesión de una propiedad, dejando tres hijos. El alumno más destacado que tuvo fue Rafael, en cuyas primeras obras es más notable la influencia de Perugino. 

El Perugino fue el iniciador de un nuevo modo de pintar que fue llamado maniera moderna (es decir, estilo moderno), marcando el gusto de toda una época. Sus características principales son: la pureza formal, la serenidad de las composiciones de gran tamaño, el del dibujo bien definido y elegante, el color claro, lleno de luz y con refinadas modulaciones del claroscuro y los personajes liberados de características terrenales.

A lo largo de su vida Perugino fue un trabajador infatigable y óptimo organizador del taller, dejando numerosísimas obras. Algunos consideran que fue el primer artista-empresario, capaz de gestionar al mismo tiempo dos talleres muy activos: uno en Florencia, abierto desde los años setenta del siglo XV, y otro en Perugia, abierto en el año 1501, del que salió toda una generación de pintores de la escuela umbria que difundieron ampliamente su lenguaje artístico. Además recibía numerosos encargos que procedían de otras ciudades de Italia, como Lucca, Cremona, Venecia, Bolonia, Ferrara, Milán y Mantua, sin olvidar sus importantes en Roma y en las Marcas.

Sus contemporáneos lo consideraron como el más grande entre los protagonistas de aquella renovación del arte italiano en el apogeo del Renacimiento, entre las últimas décadas del siglo XV y principios del XVI. Sus innovaciones y el extraordinario nivel de calidad de su arte fueron bien comprendidos, tanto que al final del siglo XV era considerado unánimemente el más grande pintor de Italia. Más recientemente se ha renovado el interés por su arte, pero ligado, sobre todo, al resurgir de los estudios sobre el joven Rafael. Una ocasión para redescubrirlo fue la gran exposición monográfica sobre el pintor que le fue dedicada por la Galería Nacional de Umbria en el año 2004.







jueves, 1 de noviembre de 2012

Paul Klee



Paul Klee (18 de diciembre de 1879 - 29 de junio de 1940) nació en Münchenbuchsee, cerca de Berna, Suiza, considerándolo un pintor helvético-alemán. Su estilo muy personal fue influenciado tanto por el expresionismo, el cubismo y el surrealismo. Fue un dibujante natural que experimentó con el tiempo a dominar la teoría del color. Sus escritos  y conferencias sobre la Forma y la Teoría del Diseño publicado en inglés con el nombre de Los Cuadernos de Paul Klee se consideran tan importantes para el arte moderno que se las compara con la importancia en el Renacimiento del Tratado de Pintura de Leonardo da Vinci. 

Paul Klee nació en el seno de una familia de músicos y recibe, desde 1882, las primeras enseñanzas de dibujo de parte de su abuela, paralelamente estudia música (estudio iniciado en 1886), realizando dibujos y caricaturas, sin descuidar el ejercicio cotidiano de la escritura poética. Durante su estudio escolar toma clases de violín con el maestro Karl Jahn. En los mismos años dibuja en varios cuadernos copias de ilustraciones de revistas y calendarios de la época, en la última etapa del instituto realiza, entre otras cosas, una serie de dibujos en los que describe el ambiente en el que vive. 

Paul Klee vacila a la hora de elegir el camino a seguir entre la poesía, la música y el dibujo/pintura. Ha compuesto poesías y relatos inéditos que indican su talento y ha entrado en la Orquesta Sinfónica de Berna como violinista. Finalmente, y consciente de lo limitado de su formación pictórica, decide matricularse en la Academia de Bellas Artes de Múnich, rica en actividad cultural.

Al no ser admitido en la Academia de Bellas Artes de Múnich, se inscribe en la Escuela Privada de Dibujo de Heinrich Knirr, en donde el joven se ejercita por espacio de tres años, dejando una serie de dibujos y ejercicios poco originales. Junto a ellos, un conjunto de dibujos humorísticos y bocetos realizados fuera del medio académico, aunque poco numeroso, se diferencian por su originalidad y fuerza inventiva. A esta producción se debe la búsqueda de un estilo más personal, centrado en el trazo y en el dibujo.

El primer encargo realizado por el artista es un gran biombo pintado, compuesto por cinco paneles que representan el paisaje en torno a Berna, pedido por una amiga de su madre. Entre 1899 y 1900 realiza una serie de dibujos caracterizados por un sombreado breve y entrecruzado, en el cual la oposición cromática entre negro y blanco no admite tonos intermedios. El encuentro con Von Stuck, fundador de la primera Secessión de Múnich, además de profesor y pintor muy bien considerado en el medio artístico, produce efectos contradictorios en la personalidad de Paul Klee, aceptando el consejo de realizar un viaje a Italia, en compañía de Heinrich Haller, amigo personal y compañero de estudio. Allí visita ciudades como Livorno, Pisa, Florencia, Nápoles, Milán, Génova y Roma, donde tiene la ocasión de ver por primera vez una exposición de acuarelas y dibujo del Auguste Rodin, cuyo arte monumental admira. Del arte renacentista a la escultura paleocristiana, de las colecciones de obras alemanas al arte florentino cuatrocentista de Botticelli y Donatello, a la luminosidad y color italianos, Paul Klee se siente embrujado y de mala gana abandona Italia. El viaje cierra el período de su formación académica.




Su verdadera obra de debut es emplazada en el verano de 1903 y finalizada en la primavera de 1905. Se titula Opus I y consiste en un conjunto de quince grabados (invenciones), cada uno de los cuales lleva un título didáctico y descriptivo. Son fruto de una constante e insistente vuelta, con intervenciones sucesivas a la realización: retoques, replanteamientos y modificaciones acompañan la génesis de estos grabados, que mezclan formas de la realidad con un imaginario tan fantástico y personal que revela un gusto por la deformación y lo grotesco. Los viajes y los estudios lo llevan a encuentros importantes: los impresionistas, los grabados de Aubrey Beardsley, William Blake y Francisco de Goya, sobre todo los Desastres de la Guerra y los Caprichos que estudió en el Gabinete de Estampas en Múnich.

El artista aborda nuevas técnicas, como la pintura sobre vidrio, y, tras numerosas tentativas y errores, puede permitirse renovar la técnica misma del grabado, hasta entonces cultivada con medios tradicionales, dedicádose a esta práctica artística por el espacio de aproximadamente un año. Las acuarelas sobre vidrio tienen como tema la infancia, la locura, los hechos del presente, y se ofrecen al público lector de las publicaciones ilustradas humorísticas de la ciudad de Berna.

El año 1911 es para el artista el de la apertura del mundo de las vanguardias y de los contactos, el fin de su aislamiento,  las pocas exposiciones individuales no hallan un gran éxito de crítica. En enero Kubin visita su estudio, incitándolo a continuar con el proyecto de ilustración de Cándido (Voltaire). Con Kubin y Schiele funda el grupo Serma, formado por jóvenes pintores y escultores.

En septiembre, por mediación del pintor Louis Moilliet Klee conoce a August Macke, y unos meses después se reencuentra con Wassily Kandinsky. Este y otros pintores  han fundado recientemente la Nueva Asociación Artística Muniquense, cuya meta es reunir, en torno a un grupo bien estructurado y capaz de proporcionarse mutuo apoyo y ayuda, a todos los artistas jóvenes que trabajan en Múnich. A ellos se sumarán otros, entre ellos Franz Marc, que en esos años trabaja con Kandinsky en la revista titulada Der Blaue Reiter (El Jinete Azul). 

La primera muestra de los redactores de El Jinete Azul  se celebra en la galería de Tannhauser. Paul Klee, aunque no expone cuadros suyos, hace una recesión entusiasta en la revista mensual suiza Die Alpen (Los Alpes), elogiando el primitivismo, la naiveté y la inocencia de un arte que se funda en los impulsos infantiles del alma humana como base de una práctica artística que pretendía reformar el arte moderno. El grupo El Jinete Azul se forma, en lo esencial, en torno a las ideas y al proyecto de Kandinsky, que se recogen en su texto titulado Lo espiritual en el arte, y aspira a un cambio de arte en el sentido de una expresión pura y espiritualista, Klee se adhiere a él con entusiasmo. 





En su breve estancia en París tiene ocasión de conocer de cerca la producción de los artistas de vanguardia más importantes, de Bracque a Picasso, de Vlaminck a Derain, de Rousseau a Delaunay. En especial los experimentos de este último con el color y la luz impresionan mucho a los amigos del Jinete Azul y al propio Paul Klee, quien traduce, en 1913, el texto de Derain titulado Sobre la luz, para la revista Der Sturm (La tormenta), editada por Herwarth Walden, dueño también de una galería en la que a partir de 1916 se venderán muchas obras de Klee. Delaunay atrae al joven sobre todo por su oposición al geometrismo del cubismo analítico, por su libertad formal que brota del color, por su capacidad de llegar a resultados en los cuales todo es simultáneo en un ligero torbellino cromático.

En los años siguientes comienza a catalogar sus cuadros, dibujos, grabados y bocetos, en una especie de extenso y detallado inventario de toda su actividad artística, incluyendo los dibujos de la época infantil. 

En 1913, Kandinsky, Marc, Kubin, Kokoschka y el propio Klee toman la decisión de dar inicio a un proyecto ambicioso y nunca concluido: la ilustración de la Biblia, seguido de otro proyecto que no llega a realizarse, los decorados y vestuarios para la tragedia de Eurípides, Las Bacantes. Estas tentativas, de las cuales han quedado bocetos, son reveladoras de como el grupo de artistas reunidos en torno al Jinete Azul aspira a un arte universal, lo más próximo posible a los grandes temas colectivos. A ello se añade la compenetración, cada vez más marcada, de música, literatura y pintura, ya que ésta es considerada por Klee como una auténtica convención formal cercana a la música, lenguaje de canto y al propio tiempo pura evocación. 

Se reconoce históricamente la importancia del viaje de dos semanas a Túnez que emprende en abril de 1914, en compañía de sus amigos Louis Moilliet y August Macke. Klee es el único que redacta un diario durante esas semanas, en sus páginas desarrolla extensamente unas reflexiones que hacen pensar que se trata de un momento de renovación de su estilo y de su paleta. El viaje, aplazado varias veces, era muy deseado por Klee desde hace mucho tiempo. Convence a los do artistas que lo acompañen, después de vender algunos cuadros a un farmacéutico suizo para conseguir el dinero necesario. Durante los viajes y las paradas se muestra interesado en reforzar el aspecto cromático de sus obras, conquistado por la luz y el color del Magreb. Entre el color y la luz de Delaunay y la organización casi geométrica, rítmica, marcada por grandes taches en la composición, que recuerdan lejanamente las enseñanzas de Cézanne, y más cercanas las de los cubistas, estas acuarelas marcan un momento de transición a un estilo propio, personal. 

El primero en volver a Europa es Paul Klee, que el 19 de abril se embarca rumbo a Nápoles, el 22 está en Berna y tres días después en Munich. Allí sigue trabajando, a pesar de que la Primera Guerra Mundial está a las puertas. Los cuadros y acuarelas realizados en los meses posteriores al viaje tunesino acusan la experiencia. Los cuadrados, alternativamente pequeños y grandes, forman yuxtapuestos la acuarela titulada En el estilo de Kairuán , traspuesto a lo modelado. Lo que más a impresionado al artista además es la arquitectura, los motivos ornamentales de las construcciones medio orientales, por ejemplo, las casas blancas, construidas a modo de paralelepópedos iguales, sugieren al pintor enfoques compositivos y al mismo tiempo le hacen pensar en paisajes de hipotética tradición bíblica. 




Algunas acuarelas del viaje a Túnez son expuestas ese mismo año en el Primer Salón de la Secessión en Múnich, aunque la Guerra está a punto de comenzar: a los tres meses de su regreso, Alemania invade Francia y declara la Guerra a Rusia. Durante los primeros años de la contienda, Klee trabaja intensa y provechosamente, La experimentación con materiales y técnicas está para el artista a la orden del día. El dibujo y el óleo, la acuarela y el pastel son aplicadas a los soportes más dispares, desde el cartón a la madera, desde el lino al lienzo, preparados con estuco. Justo después de estallar las hostilidades pinta el óleo titulado El tapiz del recuerdo, una composición hecha sobre una tela de muselina, con fondo de tiza color ocre. 

El año 1915 está marcado por la imposibilidad de tener contacto con quienes hasta el momento habían demostrado ser capaces de influir en su práctica artística: Picasso y Delaunay han quedado detrás de las fronteras francesas, Kandinsky es obligado a regresar a Rusia tras abandonar Múnich y Alemania. El artista es "salvado" de las trincheras por el rey de Bavaria, pues como ya habían muerto en el frente de batalla varios pintores, decidió no mandar al frente a ningún otro artista de Múnich. Los encargos que recibe le permiten seguir dibujando y pintando, además de exponer e incluso vender algunas pocas obras. Son los años en que, estilísticamente se acerca a los pictogramas chinos y a los ideogramas, de los cuales surge la serie de los llamados cuadros-poema.

El artista tiene la oportunidad, durante los años de la guerra, de escribir un texto,  posteriormente considerado su "credo", una especie de reflexión personal y manifiesto artístico: Confesión creadora será publicada en 1920. El texto aborda los problemas ligados al lábil e incierto confín entre realidad visible, percepción y fantasía creadora. El plano, el signo, el espacio y la línea son los elementos de los que dispone  el artista para traducir al lenguaje gráfico las sensaciones físicas y psíquicas del hombre.

El éxito económico de Klee es tan grande en esa época que le impulsa a firmar, el 21 de octubre de 1919 un contrato de tres años, extendido hasta 1935, con el marchante Hans Golz, que organizará una exposición amplia universal del artista con 326 obras de 1920. A esta exposición seguirán otras en toda Alemania (Francfurt, Múnich y Hannover). 

De regreso en Suiza, en 1920, inicia la colaboración con Curt Corrinth para el volumen Potsdammerplatz, para el cual realiza diez litografías, y la ilustración de Cándido, compuesta por veintiséis reproducciones. Entretanto recibe un telegrama firmado por Walter Gropius, Lyonel Feininger, Gerhardt Marcks, George Muche y otros miembros de la Bauhaus de Weimar, que proponen al artista ocupar una cátedra para la enseñanza del dibujo en su escuela. 




La institución había sido fundada en abril de 1918 y estaba dirigida por el arquitecto Walter Gropius. Una de las ideas básicas de la nueva escuela, aparte del objetivo de la creación de una auténtica comunidad, es la fusión de las artes, con la mira en un ideal de arte total, capaz de unificar las disciplinas de la expresión humana y artística, desde la pintura hasta la escultura, desde la arquitectura hasta la música y hasta la artesanía favoreciendo una colaboración más estrecha entre la industria y la producción artística. Las bases didácticas del arte son tanto más necesarias, cuanto mayor es la identificación entre arte y práctica artesanal. En los laboratorios (que se ocupan de las disciplinas más diversas como tipografía, trabajo en metal, cerámica, teatro, escultura, artesanía textil, pintura sobre vidrio, encuadernación y pintura mural), la subdivisión se establece entre maestros de la forma (Paul Klee es uno de ellos), maestros, artesanos, aprendices y operarios. Estos son también los grados en los que se divide la trayectoria de un alumno de la institución hasta que concluye su ciclo de estudio. 

Paul Klee ocupa en principio el cargo de maestro de Encuadernación, luego, desde 1922, es maestro de pintura sobre vidrio y pintura mural y de teoría del color junto con Kandinsky. Pronto la actividad docente de Klee se diferencia de la de los demás profesores, sobre todo a causa de su recelo hacia el hecho de transmitir a los alumnos una dirección estilística y unas indicaciones formales vinculantes. Las clases de Klee son muy apreciadas por los alumnos, que admiran su capacidad práctica para unir la poesía de la representación artística y la necesidad de una estructura formativa lo más científica posible, ligada al estudio de la naturaleza  y sus leyes.

En diciembre de 1924 la Bauhaus es clausurada a causa de la hostilidad del ayuntamiento de Weimar y trasladada a Dresde, ciudad en la cual se construye un edificio para albergar la nueva sede. Klee, que entretanto ha celebrado su primera exposición individual en Nueva York, en enero de 1925 marcha a Dessau. En esta época alfred Flechtenheim sucede a Goltz como su marchante, y Otto Ralfs funda la Klee-Gesellschaft (Asociación Paul Klee), que garantizará al artista unos ingresos mensuales hasta 1933, gracias a una red de socios que comprarán de manera constante sus obras a precios competitivos.

La utilización en clave experimental de algunos instrumentos (el compás, usado sin mina para grabar en los soportes los arcos de círculo y las curvas, un rociador que marca los contornos de los planos pictóricos, la transposición de un denso entramado cruzado también a la acuarela) y el interés cada vez mayor por la naturaleza confieren a Klee un creciente prestigio. El enésimo viaje a Italia, emprendido en enero de 1926, le permite visitar Florencia y sus museos, así como la isla de Elba, Pisa y Rávena, con sus tesoros de mosaicos bizantinos, semejantes a tejidos que influirán en su arte.

Los desacuerdos con la dirección de la Bauhaus se acentúan. Klee falta repetidas veces a sus clases, está a menudo en Suiza y Francia y le resulta difícil compatibilizar la enseñanza y la cotidiana actividad artística. Las discusiones aumentan hasta el punto de inducir a Klee a buscar otras academias dispuestas a contratarlo. Finalmente en 1930 acepta un puesto de profesor en la Academia de Dusseldorf.




En Dusseldorf los alumnos son solo cuatro. La actividad didáctica abruma menos a Klee, que puede dedicar más tiempo a la producción artística, pintando, por ejemplo, cuadros de dimensiones más grandes que los anteriores: Ad Parnassum (1932) es el título de un óleo que comprendía algunas técnicas y modos compositivos experimentados de manera más o menos sistemática hasta entonces: un gran mosaico surcado de líneas, una apretada retícula que encierra en su interior una miríada de puntos blancos. Se alude al Parnaso, patria ideal de los poetas, sobre el cual se cierne un sol de un anaranjado intenso. Las presiones oficiales que sufren los artistas modernos son repetidas y continuas. La casa de Klee en Dessau es requisada en marzo de 1933 y el artista es despedido sin causa aparente de la Academia de Dusseldorf. 

Tras un viaje a Francia, antes de la navidad de 1933, decide regresar a Suiza, a Berna, a la ciudad de su infancia. El catálogo de sus obras alcanza el número 482 con el cuadro Tachado de la lista: una cruz negra en su autorretrato, con los ojos y boca cerrados, expresa toda la angustia y la rabia que los colores pardos y oscuros amplifican. La misma tristeza es visible en otros cuadros de la época, en los cuales las líneas fragmentadas y de colores negro o rojo sangre marcan rostros de niños y mujeres, estilizados ante fondos pardos, marrones oscuros. 

En 1934 se había celebrado la primera gran exposición de Paul Klee en Inglaterra, en la Mayor Gallery de Londres. Celebrado en todo el mundo con exposiciones y homenajes que tienen lugar  en Francia, Bélgica, Estados Unidos, Inglaterra, Alemania (antes de la época del nazismo) y en Suiza, el artista sigue trabajando sin cesar. El 23 de febrero se le organiza en Berna una importante muestra, pero su estado de ánimo no es bueno. Se le diagnostica en principio sarampión, es, en realidad, aquejado de esclerodemia progresiva, causa de la desecación y caída de la epidermis, que lo llevaría a la muerte luego de cinco años de grandes sufrimientos. 

De la época marcada por la enfermedad es quizás 1936 el año en el que realiza menos cantidad de obras. Pasa temporadas en Tarasp y Montana para recibir tratamiento médico y ejecuta solo 25 obras. A pesar del progreso de la enfermedad, que le impedirá también poder tocar el violín, en 1937 prosigue incesantemente con su actividad artística. La idea de la muerte obsesiona al artista, como se evidencia en su producción con una pintura más íntima, donde los signos y jeroglíficos de un lenguaje interior aluden ahora claramente a realidades reconocibles, sumergiéndose en soluciones cromáticas menos fragmentadas, más unitarias y sintéticas.

En 1937 se inaugura en Múnich la muestra itinerante titulada "Arte Degenerado", donde se recogen las obras de todos los artistas que el régimen nazi consideraba como enfermos mentales. En ella está representada buena parte de la vanguardia europea, y entre las obras figuran 17 cuadros de Paul Klee. El gobierno alemán ordena, entretanto, retirar todas sus obras de los museos alemanes. Rodeado de la solidaridad de muchos artistas, entre ellos Picasso y Bracque que lo visitan en Berna durante ese año, vuelve nuevamente a sus experimentaciones. Por ejemplo, realiza obras con la técnica de los colores disueltos en agua de cola, es decir, colores mezclados a base de caseína, huevo u óleo, aplicados sobre hojas de periódico, telas de todo tipo y cartones, de los que se suelen utilizar para embalaje. Solo en 1939 realiza un total de 1200 dibujos. En 1940 la ciudad de Zurich homenajea al artista con una exposición de más de 213 obras de sus últimos cinco años. trasladado al sanatorio de Orselina-Locarno, y luego a la clínica Sant'Agnese de Locarno-Muralto, Paul Klee muuere el 29 de junio de 1940.